miércoles, 31 de agosto de 2011

Jovencito R.

Creo que es ahora el momento en que debo de tomar la guitarra y empezar a hacerla sonar, no importa que no sepa tocarla aún, tan sólo debo buscar que el sonido encaje con mi lamento. Cantaré mis últimos pensamientos acerca de nuestro amor que hoy se ha tornado ‘imposible’.

Mi intención es que él me cante tan sólo un recuerdo, para que a partir de ahora me dedique a cantarlo yo durante unos cuantos días próximos. Digo, sólo para no olvidar el día en que nos volvimos uno sólo. (Tonterías, está claro que ese día no podré olvidarlo)

De un momento a otro, noté que mi cuarto me resulta más grande, que mi cama está creciendo cada vez que me recuesto o cuando tan solo me siento en ella, que todo objeto se encuentra buscando su calor. Que será mejor ponerme a bailar su canción favorita conmigo mismo sobre este suelo mojado de lágrimas ingenuas, y que para hacerlo me vestiré como le hubiese gustado verme.

Y se enmudece la guitarra por que el Jovencito R. ha tomado una decisión por él mismo, por que el Jovencito R. ha olvidado que yo estaba ahí… que aún estaba ahí, o aún estoy ahí.

¿Qué es la vida? ¿Qué es la vida cuando las cosas buenas se han ido con el más ligero soplo del aire apenas naciente de un no tan lejano otoño?

domingo, 21 de agosto de 2011

Universo 2

Había solo una mesa y dos sillas en la habitación pintada de blanco, y ahí habíamos únicamente él y yo: sentados frente a frente, situado él al sur, y yo al norte. Mirándonos el uno al otro.
Y al instante empezaron a surgir de la nada palabras que conformaban mis preguntas, dudas transparentes, interrogaciones flotando en el aire a centímetros de las paredes de la habitación. Preguntas acomodadas sin un orden en específico, con mayúsculas y minúsculas.

Y él, sin retirar sus ojos de los míos, comenzó a responder todas mis cuestiones con solo una respuesta, borrando entonces de una a una las letras volátiles, intensificando el brillo en mis ojos, aniquilando mi miedo interior, poniéndome recuerdos en el pecho, tocándome con intensidad y ternura las manos.
Invitándome a bailar.

Y ahí estábamos los dos juntos, formando la sombra de un monstruo con dos cabezas, cuatro manos y pies, cuatro ojos también, un par de narices, cuatro orejas; un corazón. Moviéndonos sin retirar nuestros ojos ligados, sin permitir que la unión y magia se acabe o desconecte.

No tenía voz, entonces escribí mí ruego en la pared con tinta transparente, él no distinguió palabra alguna. Quizá después, dentro de mucho tiempo, podrá leerlo y perdonarme. Por ahora, no dejaré que nuestra unión y magia se desconecten, no permitiré que todo se caiga sin haber intentado lo suficiente. No lo soltaré.

viernes, 19 de agosto de 2011

Mi coraje dice

Sé que esto nunca ha sido justo del todo y que ahora es probablemente muy tarde para que sea así; pero creo es necesario.

Mientras estés pensando y no tengas del todo claro lo que quieres o vas a hacer, es mejor no besarnos, es mejor que ni siquiera te regale una mirada enteramente enamorada de las que últimamente opte por darte, que no nos tomemos de la mano, que pausemos en un intervalo del tiempo actual nuestra relación.

Más que nada por mi estabilidad emocional, para que sí en dado caso eliges irte pueda seguir por mi mismo mi propio camino, por que hace apenas unos pocos días atrás empecé a sentir la necesidad de ti, a sentirme como el tonto que no puede estar sin tu flamante presencia. Y sé que sí me sigo sintiendo así, llegará el momento en que no piense más que en intentar desaparecer

Ahora lo compruebo por que en verdad me está doliendo, por que me carcomen los segundos, por que tu ausencia me insinúa las cosas más tristes y dolorosas para mi persona, por que hoy día no he tocado nada más que cenizas de tu cuerpo y me han quemado más que el fuego mismo provocado por tu calor.

Y me resulta desaforado y eterno, tan perpetuo que quisiera elegir el final ya ahora.

jueves, 18 de agosto de 2011

Todo está escrito en el aire

Mis letras están temblando y no quieren decir nada, temen equivocarse, temen ponerse vulnerables, que estén a la mira.

Andan atontadas por el rayo que se adentro a mi corazón, se esconden por aquel ultimo beso que arde lentamente dentro de mi ser, eligen equivocadamente (o quizá acertadamente) las palabras negras antes que a las palabras llenas de alegría. Caminan ametralladas por la bala de tu ausencia.

Y no las juzgo, sí hasta yo mismo me asuste cuando me confesaste que lo has estado pensando por que has dudado. No es nada fácil, sé que me comprendes tanto como yo comprendí tus razones. Y… tan sólo te pido lo pienses bien, que aclares bien tus prioridades y que recalques que son tus prioridades, que se tratan de ti mismo, así que no te detengas en lo absoluto por mi.

Miro a mi alrededor y solo me percato de que las circunstancias quieren dirigirme hacia un mismo destino, independientemente de la ruta que elija tomar. Distingo entre tus letras que no te disgustaría que llegara a suceder así. Que podría resultar bueno llegar a tal destino, que apaciguaría que fuese yo quien destroce la palabra nosotros y la divida en un tu, y muy aparte, un yo.

Y si, quizá me convenza: por el bien de tu madre, por llevar una agradable relación con ella, por una estabilidad emocional y, por lo menos, una amistad.

Serán tus mismas palabras y letras las que me hagan tomar una decisión, Así que piénsalo muy bien.

Después de todo, mis letras han elegido mostrarse.