domingo, 21 de agosto de 2011

Universo 2

Había solo una mesa y dos sillas en la habitación pintada de blanco, y ahí habíamos únicamente él y yo: sentados frente a frente, situado él al sur, y yo al norte. Mirándonos el uno al otro.
Y al instante empezaron a surgir de la nada palabras que conformaban mis preguntas, dudas transparentes, interrogaciones flotando en el aire a centímetros de las paredes de la habitación. Preguntas acomodadas sin un orden en específico, con mayúsculas y minúsculas.

Y él, sin retirar sus ojos de los míos, comenzó a responder todas mis cuestiones con solo una respuesta, borrando entonces de una a una las letras volátiles, intensificando el brillo en mis ojos, aniquilando mi miedo interior, poniéndome recuerdos en el pecho, tocándome con intensidad y ternura las manos.
Invitándome a bailar.

Y ahí estábamos los dos juntos, formando la sombra de un monstruo con dos cabezas, cuatro manos y pies, cuatro ojos también, un par de narices, cuatro orejas; un corazón. Moviéndonos sin retirar nuestros ojos ligados, sin permitir que la unión y magia se acabe o desconecte.

No tenía voz, entonces escribí mí ruego en la pared con tinta transparente, él no distinguió palabra alguna. Quizá después, dentro de mucho tiempo, podrá leerlo y perdonarme. Por ahora, no dejaré que nuestra unión y magia se desconecten, no permitiré que todo se caiga sin haber intentado lo suficiente. No lo soltaré.

2 comentarios:

Didier Freitas dijo...

insisto tus escritos tienen una magia e inocencia inigualable, simplemente me encanta la forma en que piensas y ves la vida

saludos!!

Erik...!!! dijo...

Por qué no mejor dos corazones que laten a la par como si fueran uno solo... creo q sonaria más coherente ya q hablas de pares jeje

Si no qieres soltar, no sueltes... si lo haces, no te arrepientas...!!!

Cuidate y recuerda sé feliz =D
Un abrazo*