lunes, 21 de noviembre de 2011

Episodios, de otoño: Noviembre 19

Era una plática común de las que tenemos cada vez que la vida nos permite vernos: sentados en el suelo, mirando a la distancia donde solo nosotros podemos captar imágenes llenas de recuerdos, hechas de pensamientos y locuras, de deseos y penas.
Yo mordía el tallo de una planta que la naturaleza me dejo cortar mientras ella fumaba cigarrillo tras cigarrillo, y ambos exhalábamos el aliento de vida. Voltee mi vista hacia ella, su mirada aún seguía en otro espacio, la mire a detalle, tomar y soltar humo, me hizo pensar que moriría por ello. Y yo no quería que fuese así.

¿Por qué fumas? No digas que por estrés, ahora ambos disfrutamos de una inmensa alegría, más tu que yo – le pregunte curioso – No quiero que mueras, sabes los riesgos del tabaco, y aún así sigues fumando y fumando. Es malo Marijo, podrías terminar como aquella rata fea del empaque.

Entonces ella giro a verme, su mirada se mantenía reflexiva, y sonrió.

Yo tampoco quiero que mueras, tu sabes las consecuencias de amar a alguien, tienes presente también que algún día, cualquier día, sin esperarlo, te pueden romper de un golpe el corazón, y así, aún así, siempre vuelves a amar a alguien. Con la misma, o quizá, con más intensidad que la vez anterior – dijo volcando mi espacio.

Muy buena respuesta, pensé.

En mi defensa, no terminaría como la rata – dije, y ambos reímos.

4 comentarios:

Didier Freitas dijo...

yo por eso trato de no fumar tanto, aunque claro el amor no tiene comparación con el tabaco.

saludos, un beso!

Tamakii dijo...

Buena respuesta de la Maria C:

Erik...!!! dijo...

Sí, qué buena respuesta ni yo me la esperaba... pero venga! nos romperan el corazón, pero he aquí lo bonito... que podemos reconstruirlo poco a poco y en el proceso, ir desechando lo que nos estaba haciendo daño.

Cuidate
Un abrazo!

Angélica Díaz N. dijo...

Esto me dejo en un estado de competo esplendor, es hermoso.