martes, 3 de abril de 2012

Alguien que solía conocer

Aunque después de su repentina partida gaste cierto tiempo esperando y desesperado por volverle a ver, llego un día en que ni por el pensamiento su nombre o figura se me cruzaba. Y me había aliviado ya. Inclusive una noche nos encontramos por algún parque de la cuidad, pero no fue gran cosa: cada quien su luna.

Pero una noche muy feliz y oscura se topo literalmente su rostro frente al mío, y mire sus labios moverse. No entendía ni escuchaba. Tenía música en los oídos y dudas en el corazón. Después preste atención a su voz, fuimos amables, amistosos; pero no soy nada estúpido, veía en sus ojos el color del deseo, escuchaba en su voz el nerviosismo del placer y en sus movimientos notaba cierto nivel de lujuria.

No pienso negarlo ni ocultarlo, no me avergonzare: sucumbí a sus deseos. Que eran míos también.

Justifico aquello como la despedida a tan asombrosa relación que llevamos en su tiempo, despedida que se merecía aquellos suspiros y besos antes compartidos. Igual descubrí que no era quien yo prometía, igual fue tal como lo describió él: un placentero impulso. Fue un placer rotundo para mi verlo desesperado y tonto por tomarme de los brazos, deshacerse solo para mi. Divertido inclusive. Aliviador también, cuando al final me pidió perdón, disculpas que creo merecía mi tonto corazón. Bueno, yo que con un beso me conformaba.

Ya lo saludo y le deseo un muy buen día.

4 comentarios:

Tamakii dijo...

Me Gusto mucho la fotografia.
... tenia curiosidad sobre esto.
Pero un día te permito que me lo cuentes más a detalles (:
¡Ya te Extrañaba!

Erik...!!! dijo...

Dios, tu descripción es magnifica... ni yo puedo lograr hacerlo. Estas relatando lo sucedido, pero los detalles q dices son magnificos. Bueno, ahora a lo sucedido... si tú también deseabas lo mismo, pues bienvenido sea... es mejor q sepas desde su inicio sus intencioens para no caer nuevamente.

Cuidate
Un abrazo
Erik!

Valkan Smith dijo...

"No pienso negarlo ni ocultarlo, no me avergonzare: sucumbí a sus deseos. Que eran míos también. "

Es de esas despedidas que no se dan en su tiempo, pero cuando se dan, las dejamos suceder de una forma "magistral" (:

Julio César Zamora Ramos dijo...

"Un placentero impulso"... excelente manera de llamarlo, pero sinceramente fue una despedida? Espero poder leer en tu blog que no fue asi.

Saludos!