domingo, 27 de marzo de 2011

La Muralla China


Ahora lo veo mucho más claro, ahora lo siento mucho más en la piel: con mis manos, en mi alma: con los ojos, con el corazón, con todo.

Siempre fuiste presente, desde aquel último abrazo que compartimos te convertiste insistente y esperanzador, te situaste muy bien dentro de mi segunda mente, aquella que no logras descifrar pero que sin embargo se hace presenciar sin advertencia ni razón.

Sinceramente hay días en los que no te pienso, pero también hay ocasiones en las que te pienso tanto en mis sueños, momentos en los que te pienso tanto en mi futuro, en mi presente, en mi ahora.

Hablando de los días en que no te pienso, digo, para dejarlo bien en claro, no es que no te piense, es más bien que lo pretendo, por que sí te dedico mucho tiempo entonces comienzo a quererte demasiado, a quererte para siempre y únicamente para mi, a quererme a tu lado y caminando, o hasta sentados: mirándonos, queriéndonos, compartiendo cada respiro. Y así es ahora.

Estoy soñando con un cielo azul, estoy teniendo un sueño con color a mar…

Cuando te vuelva a ver de nuevo, dime cuánto me has echado tú de menos. Nos tumbaremos en la hierba a ver pasar los aviones y con eso bastará...............

1 comentarios:

Erik...!!! dijo...

A veces es bueno echar una muralla q no nos permitia ver la realidad... pero a veces no querermos y nos aferramos a los recuerdos... recuerdos q se qedan como estacas en nuestro corazon...!!!

Cuidate y animos...!!!
Un abrazo*