domingo, 10 de marzo de 2013

El limite de la vista

Germán ignoraba la insólita lucha entre el miedo y la curiosidad que ocurría en sus adentros, estaba tan ocupado pensando en la delgada línea entre la realidad y la fantasía. A la vez se preguntaba si allá afuera de la habitación no habría otro Germán actuando su papel, o sí este Germán acostado en la cama no era el usurpador del verdadero Germán, que quizá se encontraba allá en la calle paseando, o allá afuera del planeta o del universo, en otra tierra llamando mentalmente a este Germán recostado, y siendo así: esa era el por que de idealizar esta lunática ilusión.

Se sumergió tanto en esa idea que se imagino al otro Germán sentado en cualquier banca de cualquier parque haciendo contacto con este Germán, que era él. Si el otro Germán hacia esto, era por que estaba seguro de la existencia de otros entes llamados Germán e intentaba comunicarse con ellos para evitar algo o para hacer algo increíble juntos, un descubrimiento que solo podría ocurrir si todos los Germán se enteraban de la existencia del resto de ellos.

Al crear todas estas ideas, él estaba siendo comunicado de la ‘realidad’, y entonces ahora tenía que actuar. Pero ¿cuál sería el paso siguiente? ¿Qué debía hacer ahora?. Cerró entonces sus ojos y declaro lo siguiente: ‘Te escucho, esta comunicación está sucediendo ¿Ahora qué sigue?’

Y abrió los ojos al instante esperando presenciar una respuesta a su alrededor, quizá ese otro (u otros) Germán aparecería a su lado, o tal vez él se transportaría a otra dimensión. Pero no paso nada, él seguía acostado sumergido en la oscuridad de su habitación. Y el otro Germán seguía sentado en la banca del parque.

¡Eso es! Seguro que no. Seguro que ese Germán llevaba mucho intentando comunicarse con él y no había recibido una respuesta pronta, desistió, se levantó y siguió viviendo su vida allá. Pero ahora él sabiendo la realidad, ¿debía de hacer lo mismo? ¿Ignorar que fue llamado por su otro yo y seguir como si nada?.

Tras debatir en si debería actuar o ignorarlo todo, irguió un poco su figura, de manera que de cara al espejo situado frente a su cama se reflejaba la mitad superior de su cuerpo, es decir, de las caderas hacia arriba. 

Germán pudo verse reflejado; pues tras unas horas en su cuarto, sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad y podía ver a través de ella.

Viendo entonces su torso desnudo noto quien había ganado la lucha, el miedo había sido quien llego victorioso al final y quien había recorrido más rápido cada rincón del cuerpo de Germán. Pues al verse en el espejo descubrió la ‘realidad’: no era su reflejo lo que veía, sino al otro Germán, quien lo miraba directamente.

Sus manos iban a comenzar a temblar o quizá iba a mover sus labios para ver que palabras salían de su boca pero ese otro Germán se adelanto, y le guiño un ojo.

Después, aún con los ojos abiertos, no vio más.

2 comentarios:

Erik! dijo...

Me deja intrigado tu post... a veces, cuando camino pienso "y si todo esto fuera un sueño... si yo realmente no estuviera aqui". No creo que haga lo mismo que german pero si da miedo pensar.

Cuidate!

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=ZGiU1IGmp4Q