martes, 12 de julio de 2011

Una trompeta en mi cabeza

Mi vecino es mi novio, y el día que cumplimos un mes lo vi salir con cara de fastidio en compañía de su madre y hermano. Creí que se iba a casa del padre, y eso me puso un tanto por ciento triste. Sé que a su madre no le simpatizo y que él ya le había pedido permiso para salir ese día conmigo, así que entonces estaba casi seguro que su madre había inventado cualquier cosa por no dejarlo salir y sabía también que inclusive lo obligaría a acompañarla a todo sitio con tal de no verlo junto a mi. Fue entonces que mis ojos se pusieron tristes y la música que sonaba comenzó a tener sentido para mi.

Se va, fue lo que en principio pensé; más bien se lo llevan, me corregí más tarde.

Atravesó por mi cabeza quedarme en casa y así alimentar la loca idea de entristecerme por que no iba a verlo durante tan especial día; pero luego elegí salir al centro de la Ciudad para distraerme por lo menos un poco. Tomé mis cosas, apagué la radio, no me arregle y me fui, igual ya tenía permiso de salir, igual tampoco tendría a mi alguien por el cual verme bien.

Viendo por las ventanas pasar casas, personas, autos, arboles, nubes, un cielo y otras cosas más, comprendí a Soel cuando decía que la música de La Casa Azul también podría ser un tanto depresiva. Eso no me ayudaba en mucho, pero no quería otra cosa más que sentir algo, fuese lo que fuese que fuera: tristeza o felicidad. Así que me pasé todo el transcurso dejándome caer, pero eso si, lo estaba disfrutando.

De repente miré a mí alrededor y descubrí un autobús solo; aparte del conductor y yo, no había más que asientos vacíos. Y fue entonces que sentí que mi corazón se oprimía, pero de seguro que no faltaba mucho a mi destino, tan sólo dos cuadras más, o quizá cuatro, o seis, nueve o hasta probablemente unas 15 cuadras más. Cuando ya no aguante más me levante y pedí la parada, me bajé y entonces mi alrededor se lleno de decenas de personas que caminaban apuradas y con el tiempo contado. Me relaje y me puse en marcha, no sé cuanto camine, pero me cayó bien haber abandonado ese autobús antes de mi destino.

No compré nada, más que un frapuccino que de la nada se me antojo, y después de varias horas bajo un cielo medio nublado, opté por regresar a mi casa. Al llegar, justo al llegar, mi alguien me avisaba por un mensaje de texto que a las siete de la noche pasaba a mi casa, que le disculpara, y entonces me reí. Y me sentí tonto.

No me gusta adelantarme a las cosas. Desde siempre me preocupo por todo y pronóstico cosas que me termino creyendo. Tengo que trabajar en ello.

Y al anochecer, ya yo bien bañado y bien vestido, estábamos juntos sentados bajo un árbol, cobijándonos con sus ramas y con mis hojas, pasando un buen rato riéndome por la tarde tan trágica que yo mismo me hice pasar. Pasando un buen rato sonriendo por las anécdotas que juntos hemos logrado pasar en un mes.

5 comentarios:

Beee.. dijo...

Que bueno que esta historia tenga ese final feliz.. y es verdad que cuando nos sentimos mal nos inventamos toda una novela solitos!
Felicidades por el mes... ^^
Besotes!

Didier Freiitas dijo...

Lo bueno es que al final tuvieron su dia feliz. Que bonito debe ser tener a tu vecino de novio..

saludos y un abrazo rojito!

Valkan Smith dijo...

Esa Casa Azul con su musica tan sabia y letal.

A veces nos convencemos de cosas que, como a ti, solo nos nublan la tarde, pero de la nada pff!! llega esa luz que nos hace decir: "Que idiota, como no pude ver lo que estaba frente a mi?".

Paciencia mi querido chico hojas, todo lo bueno viene al final.

Un abrazo.

Erik...!!! dijo...

No todos tenemos un final feliz así q sientete bien... sé feliz y no te aprecipites rapido... no saques conclusiones tan rapido... si la suerte te sonrie...!!!

Luto, por cierto, es q he llevado un curso sobre inteligencia emocional (para conocer y dominar mis emociones)... y como dijeron, la tristesa es buena, ayuda a cerrar etapas... a decir adios... pero todo debe tner un tiempo... y ese tiempo se le llama luto...!!!

Cuidate y suerte^^!!!
Un abrazo*

Juliánn dijo...

Es que, siempre te he dicho que piensas de más. Deja las cosas fluir, a como vengan, acoplate a ellas de esa manera, y hazlas funcionar.

Pudo haber sido peor, pero solo has estado triste en vano y no le has preguntado.