jueves, 30 de diciembre de 2010

Tumbado en mi moqueta

Eterno es una palabra muy fuerte y muy pesada, una palabra que no puede soltarse tan fácilmente; pero me pregunto: ¿será esto eterno? ¿O lo más cercano a ello?

Eres mi primer trago, y amargo, pero en sorbos te bebí dulcemente, te saboreé de forma delicada, te pase lentamente… mi paladar, a pesar de todo, te recuerda y sonríe…

Pero en esto también tienes la culpa tú, porque te acercas y te alejas, así: sucesiva y constantemente. Y creí haberlo superado, pero tú sabes que tienes unos ojos que lejos de hipnotizarme, me atrapan y me atan a ellos, me hablan y convencen, y lo usas a tu favor; aunque no sé si lo haces intencionalmente…

También influye el tiempo que últimamente hemos pasado juntos, y esas miradas tuyas que hacen sentirme inseguro, que hacen que crea que podrían romper las murallas que he construido alrededor de mi corazón para no enamorarme por ahora, ya que quiero estar solamente con mi amiga Soledad; y que decir de las cosas que mencionas entre palabras, ¡eso habla mucho!

Chico Inestable, ahora eres Eterno, porque el inestable ahora soy yo…

Me regalaste en un beso un pequeño brillito de esperanza, del color tan tuyo; un brillito que a pesar de su tamaño, podría durarme la vida entera, como este amor que siento por ti; tan eterno…

1 comentarios:

Erik...!!! dijo...

Nunca llegamos a olvidar lo vivido... solo debemos aceptarlo y avanzar...!!!