lunes, 8 de noviembre de 2010

Suspendido en el aire

Desde que inicio el año sabía de su existencia, a decir verdad íbamos juntos a la misma secundaria aunque nunca le preste la debida atención, quizá por eso que el destino nos volvió a juntar ¡y de que manera!

Tenía en la mano cada segundo a su lado, cada bostezo, cada rallo de sol que él me regalaba, cada mirada, cada cerrar de ojos, cada paso, cada instante difumado en la palma de mi mano…

Yo realmente no tengo mucho de que quejarme de él, únicamente que se rehusó a enseñarme a fumar, que no siempre contestaba mis mensajes de buenas noches, que provocaba encelarme, que una vez ‘bromeo’ y me corto. Nada en comparación con lo que le hice…

Solté de mis manos todo lo que me daba para tomar de la mano a alguien más… le grite al mar mi amor para que se perdiera entre sus olas… saltamos para celebrar y resbale, yo aquí y él allá…

¡Que lastima!

Sin embargo le agradezco a la luna su existencia y su grata permanencia a mi lado, le agradezco a la oscuridad de aquella habitación que él me haya besado, le agradezco ese pasado pero también le agradezco mi actualidad: mi arrepentimiento pero también mis ansias de comenzar algo con esa excepción de la vida, con el chico Agua…

Mi mundo está en un atardecer, entre el fin de un sol infernal y entre el inicio de una fresca noche; aquel sol por el odio que comprendo me he ganado del chico Piel canela y aquella mágica noche por la proximidad del chico Agua…

Ahora estoy suspendido en el aire, cayendo de aquella piel color canela y aproximándome al agua, reinventándome en el viento…

Estoy cercas de ti, un poco más cercas, mi rejuvenecedora agua…

1 comentarios:

Sandra dijo...

Que lindo. Eres todo un poeta!!!

Felicidades!!